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Fechas

Madrid, 20 de octubre de 2024

Me levanté por la mañana a las seis y media, desayuno solo rodeado de una casa diáfana en la que mis compañeros de piso no aparecen por ningún lado. Y pienso, otro día más en la oficina, bueno en la oficina que digo, en la universidad. Soledad se llama la palabra, cuando te sientes aislado de un mundo que a veces te da la espalda, quizás porque no es mi mejor momento o quizás porque las grandes ciudades a veces nos empequeñecen.

Me vine a vivir a Madrid hace unos meses, parece ya una eternidad, en verdad soy de Málaga, obviamente echo de menos mi tierra natal y el mar. Pienso que no hay nada como levantarse, salir y respirar la brisa mediterránea. Madrid en cambio es una ciudad enorme y eso que Málaga es grande, pero no tiene 12 líneas de metro, varias docenas de teatros, gente que llega y que va tan rápido que uno no sabe si por naturaleza Madrid es velocidad o es la gente la que hace que la velocidad sea un fenómeno puramente madrileño.

Estudio en la Complutense en el campus de Somosaguas Psicología, la carrera me gusta y me va bien a nivel académico, a ver, acabo de empezar y las primeras impresiones son buenas. Eso sí, la facultad está en la otra punta de Madrid, tardo una hora y 10 minutos, es un tiempo aceptable.

Ahora hablando de mi vida social la verdad es que la siento muy parada. Me acoplo a algunos en clase y trato de hablar lo máximo posible, pero siento que no encajo en ninguno de los grupos. Tenemos los grupos clásicos los canis, los guays, los tímidos, los sindicalistas, los cayetanos. Y yo me pregunto si no habrá un grupo de los normales, pero si te soy sincero no hay nadie normal en este mundo, toda la gente tiene sus problemas, su carácter y sus circunstancias que hacen que muchas veces nos salgamos de lo establecido. A lo que iba que no me siento totalmente integrado en la uni, haber pienso todavía no han pasado ni dos meses enteros, entonces me digo en alto – Juan ya habrá tiempo.

Sinceramente lo pienso y creo que me paso mucho tiempo en el transporte público y en general la gente se pasa mucho tiempo moviéndose del punto A al punto B, de hecho me pasaría menos tiempo si la Renfe fuera bien, pero a la Renfe es a la única que no le importa el tiempo. Es un sufrimiento agónico que los trenes vayan petados de gente y que no pueda ni respirar.

El día ha sido aceptable, llego a mi casa al mediodía y mientras me hago unos gnochi con salsa de tomate y bacon me llaman mis padres,   les cuento mi situación y ellos me dan su apoyo. Luego reflexiono y en verdad que fácil es la vida siendo un niño en un país europeo no tienes preocupaciones, jugabas jugabas con los Playmobil luego los videojuegos, no tenías que hacer la cena y no tenías tantas obligaciones y fechas marcadas de que tienes que hacer mil y una cosas. Ojalá el tiempo no tuviera movimiento, porque con el movimiento te das cuenta que creces más rápido de lo que piensas y de un día a otro te tienes que afeitar y cada vez con más frecuencia. Pero al mismo tiempo el tiempo te permite cagarla y aprender, muchas veces es cagarla pero bien como cuando le tiré la tarta a un amigo mío en su cumpleaños hace ya tiempo y pues no volví a pisar su casa evidentemente.

Madrid, 23 de octubre de 2024

Hoy pues he hecho algo diferente, me he ido a comer con unos compañeros de la uni. Digo compañeros porque para que sean amigos tienen que haber pasado 4 meses o cinco de salir y quedar, o por lo menos ese es mi criterio.

De repente siento un nudo en el estómago, creo que me gusta mi compañera de clase Miranda, una chica no muy alta de la misma edad que yo y de pelo castaño. Creo que no tiene novia, pero no me veo con oportunidades. Es esa típica sensación que ya me vino la primera vez que me enamoré y es que si bien en ese momento del pasado no me veía con suficiente autoestima hoy en día creo que gracias a mi madurez y a las experiencias de mi vida me veo algo más capacitado.

De repente al plantearlo en mi cabeza me entra un miedo, porque recuerdo mi última experiencia amorosa que fue un poco tóxica,  pero esta era la típica relación de comienzo de la adolescencia que era muy vivida, y ahora pues pienso más con cabeza.

Estoy en estos momentos con la ilusión de volver a enamorarme y el miedo de no atreverme a dar el paso.¿ Porqué el paso seguro que lo tengo que dar yo y no ella?  Eso no es a su vez un poco machista, porque no puede ser ella la que dé el primer paso.

Entonces hablo con mi amigo Santi de Málaga por WhatsApp que él ha tenido varias experiencias .

Juan-Mira Santi, me está pasando que me gusta bastante Miranda, una compañera de la uni. No sé qué hacer ahora porque me da miedo el rechazo y que al final no podamos ni ser amigos.

Santi- Escucha Juan, tienes que ir viendo si de verdad te gusta. Y primero tienes que quedar con ella sola a tomar algo para irla conociendo. Esto es un proceso que no tiene fechas y que puede ir más rápido o más lento.

Juan- Pues tienes razón no me tengo que apresurar.

Ahí me di cuenta que todo el rato ponemos fechas a todo, fecha para salir con alguien, fecha para estudiar, fechas y más fechas. Que pasa si no llegamos a poner fechas a las cosas, esto es una falsa sensación de control para no enfrentarnos a situaciones que nos generan miedo y ansiedad. Y si pensamos tanto en las fechas al final no vivimos el presente y engrandecemos nuestros miedos. Y es que que pasa si me rechaza, pues realmente no pasaría nada y hay que aceptarlo, no se va a acabar el mundo por esto.

Madrid 16 de noviembre de 2024

He quedado con ella varias veces y lo cierto es que cada vez me gusta más. No sé si está es la fecha indicada para dar el paso, me da miedo el rechazo pero sé que me tengo que enfrentar.

Sinceramente en ligar  quizás no sea el mejor, muchas veces pienso si Miranda me tira indirectas o no, lo que me genera muchas dudas. Así como no sé del todo bien si a una persona le gusto o no, se supone que si muestra más interés que con el resto del mundo en mi vida es que sí, creo que esa situación se ha dado.

Ahora bien, cómo pedírselo no es una cuestión baladí. Se lo pido con un poema aunque eso quedaría muy cursi; con una canción madre mía si yo no sé cantar o se lo digo directamente. Creo que elegiré esta opción porque me parece la más realista y directa.

Salgo de casa y ya me tiemblan algo las manos, es ansiedad de esta en la que no sabes que va a pasar. 

Ya por el final de la quedada, pienso que tengo que dar el paso, así que voy a hacerlo.

Juan- Mira había algo importante que te quería comentar.

Miranda- Te escucho.

Juan- Pues sinceramente desde hace unas semanas me vienes gustando, y pues pensaba si querrías salir conmigo.

Miranda- Tú también me gustas desde hace alguna semana. Así que sí.

Se dan un beso.

Juan aprendió que los miedos como mejor se superan es enfrentándose a ellos. Así como que hay a cosas de la vida que no tienen porqué tener fechas, cuando llegue llegará.

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