
El 3 de enero ha acabado el gobierno del dictador Maduro. Una gran noticia para Venezuela si nos quedamos solo con el titular. No obstante, la forma en la que se ha realizado la detención deseada por todos ha sido mediante una violación en toda regla del derecho internacional que hoy quizás está más olvidado que nunca.
Esta intervención militar establece un precedente para que Estados Unidos vuelva a tratar a Latinoamérica como su patio trasero en el que puede hacer y deshacer los gobiernos sin respetar la soberanía ni la verdadera voluntad del pueblo mostrada por la vía democrática. En el caso de Venezuela la voluntad del pueblo venezolano es la de una transición democrática liderada por los propios venezolanos opositores al régimen.
El plan de Trump se olvida de esto, su objetivo principalmente y que ha repetido varias veces en su discurso es conseguir petróleo y controlarlo los estadounidenses. Lo que ha demostrado su speech es que en ningún momento ha puesto en valor el papel de la oposición venezolana ni le ha dado el apoyo para que sea el pueblo venezolano el que decida, sino que Trump ya ha preestablecido un protectorado más cercano a los imperios del siglo XIX que al respeto a la transición democrática. De hecho, prioriza la continuación del régimen con tal de explotar los recursos naturales y olvidándose obviamente de la gente, esto ya es algo típico estadounidense en América latina y por extensión en el mundo entero.
Además de que Trump ha implantado de nuevo la doctrina Monroe en la que el continente americano debe doblegarse a los intereses estadounidenses, es decir, seguir las políticas de Trump al pie de la letra o sino castigo con arancel, «ataque preventivo» o algún bombardeo.
Se está normalizando y legitimando romper el derecho internacional por parte de los gobernantes de los grandes países sin tener ninguna consecuencia, legitimando la sociedad internacional intervenciones militares con su inacción y sus reacciones vacías. Echando la vista atrás en este siglo tenemos entre otras la intervención de los Estados Unidos de Bush hijo en Irak creando un falso discurso de «armas de destrucción masiva» (razón principal: recursos naturales), la guerra de Rusia contra Ucrania (por alejarse de la órbita autoritaria de Moscú en 2014) y ahora la injerencia con la entrada ilegalmente de Estados Unidos de Trump en Venezuela por las «drogas» (razón principal Petróleo y competir con China por el continente americano).
Próximamente con las violaciones del derecho internacional veremos una invasión a Taiwan por parte de China, Estados Unidos invadiendo Groenlandia, una invasión de Rusia a los bálticos en la que Rusia ahora mismo ya babea por conseguirlos y unos asentamientos colonos en la propia Gaza por parte de Israel como niño mimado del Tío Sam. Malos tiempos para creer en el diálogo multilateral, en la posibilidad de construir un futuro como planeta.
Las reacciones
También me avergüenza la respuesta tan tibia de la Unión Europea por parte de Kaja Kallas, representante de asuntos exteriores del grupo de los 27, sin una denuncia contundente contra el gobierno de Estados Unidos. No hemos sido capaces de decir que Estados Unidos ha violado el derecho internacional y es algo que no se debe tolerar.
Contrasta esto con las reacciones más firmes y directas de Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y de ClaudiabSheinbaum (México) que lo tildan de lo que realmente es, una violación del derecho internacional recogido en la Carta de las Naciones Unidas por parte de Estados Unidos.
Resulta también vergonzoso la ausencia de condena de la violación del derecho internacional por parte de Estados Unidos por parte de partidos como el PP o Vox. Así como la simpatía que han mostrado altos dirigentes del PSOE o Podemos, como el expresidente Zapatero, con la dictadura de Maduro. Me avergüenza que en España lo internacional se mire solo con ojos nacionales, olvidándonos de las implicaciones internacionales de un ataque contra otro país soberano y el precedente que esto sienta para que otros países como Rusia ataquen los bálticos o que el mismo Estados Unidos ataque Groenlandia. Por todo esto es necesario defender una defensa conjunta real en la Unión Europea sabiendo que estamos cada vez más en un mundo más inseguro.
Respecto a la situación interna en Venezuela
Todo hace pensar que el régimen de Venezuela será mantenido por un tiempo con el liderazgo de Delcy Rodríguez bajo el estricto control por parte de la administración Trump y primando siempre la extracción de petróleo antes que la gente. Trump no es ningún salvador, es un business man que con esta intervención favorece a las grandes multinacionales petroleras.
Existen multitud de grupos armados en Venezuela, los famosos colectivos, en la que la mayoría son afines al régimen igual que el ejército. Si los peces gordos del chavismo caen (Delcy, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino) podría provocar una lucha entre los grupos armados que tendría muchas víctimas y generar una mayor inestabilidad de la que ya hay.
La oposición de María Corina Machado y de Edmundo tiene un apoyo grande como se pudo ver en las elecciones de julio de 2024 tras demostrarse voto por voto el fraude electoral del chavismo y la consiguiente victoria de la oposición. No obstante, la realidad es que la oposición sigue sin controlar las armas, aunque podrían surgir facciones en el ejército y los colectivos ,aprovechando la debilidad del régimen, que se posicionen a favor de la oposición y de una transición democrática libre. Esto último estará por ver en los próximos meses, no obstante, el panorama es de una incertidumbre en la que Trump y Marco Rubio han dado pocos detalles de su plan y no sabemos cómo Delcy Rodríguez gestionará el entendimiento con Washington o si se opondrá.
El gobierno de Maduro ha acabado, el régimen chavista todavía no. Un régimen responsable de violación de derechos humanos innumerables veces de acuerdo a la ONU, de encarcelar a miles de presos políticos opositores, de asesinar a miles de venezolanos, de ser el culpable de la diáspora venezolana que ha hecho que más de 8 millones de personas hayan dejado su país por la crisis económica, la represión política y la hiperinflación.
Por lo tanto en este post reitero mi denuncia a un régimen tan terrible como el de Maduro y me alegro con que él esté en prisión. Sin embargo, la forma en la que se ha conseguido detener también merece una condena por la violación del derecho internacional y hace que Venezuela se vea abocada a ser un títere de Estados Unidos sin elegir por ahora lo que los venezolanos realmente quieren, que acabe el régimen chavista de una vez y se restaure una democracia.
Le deseo todo lo mejor al pueblo venezolano con lo que pueda suceder. Espero que puedan ser libres realmente del régimen chavista y también de las injerencias de Estados Unidos que quieren una apropiación forzada de los recursos naturales al más puro estilo imperialista del siglo XIX y totalmente repudiable.