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El fuego que siembra lágrimas

Este jueves con motivo de unos días de vacaciones me fui con mis amigos de viaje de un día a Valencia, aprovechando el chollo que es ir ahora en alta velocidad. En lo personal, el día fue extraordinario, buena temperatura, vimos todo Valencia y el inicio del montaje de todo lo que las Fallas significa para Valencia, porque Valencia no se entiende sin Fallas y las Fallas no se entienden sin Valencia. Ya estaba preparado todo para la mascletá del domingo. Obviamente este evento se ha aplazado por el grave incendio y de la declaración  de tres días de luto.-

El fuego que siembra lágrimas

Aunque haya una breve introducción por contextualizar, lo importante de este artículo es hablar sobre la tragedia ocurrida en el día de hoy en el incendio de un edificio en la calle Maestro Rodrigo y recordar a los bomberos héroes que han puesto su vida en riesgo por salvar a los demás, a los fallecidos, a los heridos y a todos los que han perdido sus casas.

-Aprovechamos el día para ir a la Malvarrosa, he de decir que está muy lejana, pero fue toda una experiencia pasear por una ciudad que transmite felicidad, tranquilidad, calidez, belleza e innumerables adjetivos con los que no me quiero alargar. Sobre las 18:00 en la Malvarrosa notamos un cierto olor a quemado como si se tratara de rueda quemada, olor que desgraciadamente tengo en mi memoria por el incendio de los neumáticos quemados de Seseña en 2016. De hecho, llegué a ver que las fuertes rachas del viento movieron grandes trozos de ceniza, estando la playa de Valencia a varios kilómetros de la avenida Maestro Rodrigo.

Desde luego que entre los edificios no podíamos divisar la envergadura ni pensar de que se tratara de un fuego real,  con ese olor tan característico se puede dar cuanta uno de que se está produciendo algún incendio con algo altamente inflamable como es el poliuretano o polietileno que ha acrecentado la magnitud del incendio. Cuando tomamos el bus ya nos damos cuenta de la magnitud del humo visible desde toda la ciudad, en ese momento a varios de mis amigos algunos de sus familiares sobre el incendio que se ha producido en Valencia.

Vista desde el autobús de la nube del humo del incendio

Aquí os dejo otro post de Instagram con una ilustración del rápido avance del fuego.

Al ver las imágenes uno se queda impactado, sabes que a pocas calles de donde tú estás hay bomberos, aunque mejor llamarlos héroes, que están salvando vidas. Ves angustiado como salvan a esa gente con un gran coraje y determinación, habiendo 7 bomberos que han tenido que trasladarlos al hospital. Es una tragedia absoluta que un edificio de tan magnitud se haya incendiado con tanta rapidez y ferocidad. Es triste ver qué en una ciudad dónde el fuego siembra tanta alegría y llena la ciudad de un ambiente único y que simboliza el inicio de un nuevo ciclo, se haya convertido el día 22 en un fuego que siembra lágrimas que no se apagan, sino que avivan el fuego y el terror que todas esas personas atrapadas han vivido.

El balance final resulta aterrador, al igual que ver las imágenes que me producen los ojos vidriosos al borde de la rotura y del llanto. Este balance es de unas 450 personas sin hogar, sin nada a lo que aferrarse y que tuvieron que salir con lo puesto porque su vida corría peligro, tristemente 10 fallecidos, entre los que hay un menor de edad que murieron asfixiados y abrasados por un fuego destructor,  DEP. Hay varios heridos, 7 de ellos bomberos que se vieron acorralados por las llamas y llegaron incluso a despedirse de sus compañeros por la radio, y se tuvo que utilizar una colchoneta para salvar al bombero.

Fuente:El Mundo,

Un suceso que me apena también es que varias familias ucranianas que huyeron de su país con lo puesto y perdieron casi todo, se vieron avocados a tener que vivir esa sensación tan trágica de huir y perderlo todo, primero por la maldita guerra y el maldito incendio.

Aunque parezca difícil, el incendio ha sembrado la esperanza y la unidad de toda una ciudad y de todo un país. Es triste, pero somos un país cada vez más enfrentado que ve al vecino como enemigo por pensar diferente, en vez de apreciar y respetar la diversidad de opiniones como algo enriquecedor que puede unirnos a todos, sean vascos, gallegos, catalanes, extremeños, valencianos entre otros. Me genera una gran esperanza  al ver que por ejemplo los taxistas se ofrecían a llevarles gratis a los afectados tanto al hospital como a su alojamiento provisional, se han recogido multitud de ropa para todos los que han perdido toda su ropa, se han organizado varios veterinarios para dar tratamiento gratuito a las mascotas, que muchas han muerto por el humo de y el fuego sin poder ser rescatadas. En fin, esta solidaridad llena a todos de esperanza, que tras la llama que amenaza, llegará la paz a toda esta gente.

Desde luego que estos primeros días serán terribles para ellos, porque han perdido un hogar, y parte de su vida. Sin embargo, un nuevo amanecer se ciñe sobre Valencia con esperanza, fe y confianza que con el apoyo institucional muy rápido de la Generalitat Valenciana puedan reconstruir su vida. 

Yo espero que este incendio y tragedia sirva para concienciar a los gobernantes de que se han de hacer revisiones periódicas para los edificios, y en mayor medida si se construyó con substancias inflamables como el polietileno que ya está prohibido en nuevas construcciones desde 2019. Esta labor  la deberían de hacer los bomberos que podría salvar muchas vidas y que no se repita el gran incendio de Londres de 2017 que causó la muerte de 72 personas o este reciente incendio que ha supuesto tanta tragedia para la ciudad de Valencia.

Deseo todo lo mejor para una ciudad tan solidaria con sus vecinos que lo han perdido todo, deseo que incendios como estos no vuelvan a pasar y que se dediquen todos los medios al mayor control de edificios.

Ojalá que Valencia, ni España no olviden lo que ha ocurrido y que todos los fallecidos queden en nuestro recuerdo colectivo, que esta sea una dolorosa piedra para aplicar un mejor control antiincendios en el país.  Ojalá que todo lo que tenga que ver con fuego en esta ciudad, sean llamas alegres en la nit de la cremà celebrando  que se va a iniciar un nuevo ciclo y festejando una de las fiestas más importantes y bellas del mundo.

Cuando el fuego arda en Valencia, que sea siempre el fuego que consume la falla, no ese terrible monstruo que en un febrero atacó a unas 450 personas que lo perdieron todo. Cuando el fuego arda que no siembre lágrimas de tristeza, sino de alegría por la mascletá o la cremà. Cuando el fuego acabe que todo sea una fiesta, y que nunca sea una desolación y una tragedia. ¡Nunca más tienen que ocurrir tales desgracias, por una mayor prevención y un mayor control!

Expreso todo mi apoyo a los bomberos valencianos, al conserje Julián que logró salvar a tanta gente con sus avisos, a todas las personas que han perdido a algún ser querido, a todos los heridos, a quienes tienen que reconstruir su vida al perder su hogar, al pueblo de Valencia y a sus gentes para que se recuperen lo más pronto posible de ello. Valencia es una gran tierra que se ha unido, porque todos podemos unirnos y ser solidarios, dejemos las rivalidades que tenemos en nuestro país, y empezamos a entender al otro, para mejorar este país.

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