En la actualidad se da una corriente de ser exageradamente ambicioso, de ponernos metas muy complicadas y sacrificar todo por algo, parece ser que sólo tenemos un camino en nuestra vida que por ejemplo puede ser entrar en Harvard o cualquier universidad prestigiosa.
Y si no entramos parece que nuestra vida no tiene sentido alguno por que hemos realizado un esfuerzo sobrehumano que no ha dado sus frutos, no vemos otras posibilidades, nos hundimos, nos sentimos insatisfechos y pensamos que no valemos para nada, cuando realmente no es así.
Todos somos capaces de conseguir un objetivo con esfuerzo, y aunque no consigamos esa meta que nos habíamos marcado, existen otros caminos en la vida que pueden ser igual o mejor que los que te habías marcado antes y que te hará crecer como persona.
Ser ambicioso está bien, marcarse metas es perfectamente valido, pero hemos de saber el precio que pagamos por conseguir esa única y sufrida meta, a consta de nuestra salud física y mental vamos a conseguirlo, a consta de tener una autoestima por los suelos, dejemos de depender de una única meta y pensemos que si no conseguimos lo primero, podremos irnos por otro camino del que también disfrutaremos y nos dará la felicidad. Hemos de quitarnos de nuestra cabeza esa ambición que nos destruye para tener una vida más placentera y con menos estrés.
